Con motivo de la celebración del Carnaval y del Día Internacional del Cáncer Infantil, nuestra comunidad educativa vivió una jornada muy especial en la que la alegría, la creatividad y la solidaridad caminaron de la mano.
El alumnado, acompañado por el profesorado y las familias, participó en un animado pasacalles por el pueblo, llenando las calles de color con disfraces pintorescos, originales y divertidos. Superhéroes, personajes fantásticos, animales, profesiones y temáticas variadas desfilaron entre sonrisas y aplausos, demostrando que el Carnaval es una oportunidad perfecta para celebrar la imaginación… y también para transmitir valores.
Pero este año nuestro Carnaval tuvo un significado aún más profundo. Todos los participantes llevaban en su disfraz un lazo dorado y una piruleta honorífica, símbolos de apoyo y esperanza en la lucha contra el cáncer infantil. El color dorado, emblema internacional de esta causa, nos recordó la fortaleza y valentía de los niños y niñas que afrontan esta enfermedad.
El pasacalles culminó con un último tramo competitivo muy especial: una carrera simbólica en la que corrimos “por el cáncer infantil”. Más allá de la meta, el verdadero objetivo fue mostrar nuestro compromiso y solidaridad, uniendo nuestras fuerzas en un gesto colectivo cargado de emoción.
Bajo el lema “Brilla de dorado por el cáncer infantil”, nuestra comunidad educativa no solo celebró el Carnaval, sino que también alzó la voz para apoyar a quienes más lo necesitan. Porque cuando la diversión se une a la empatía, el resultado es una experiencia inolvidable que educa en valores y deja huella en el corazón.
Este año han sido 665€ de esperanza e ilusión que nuestra comunidad aporta a esta causa con la que está profundamente comprometida.
No hay comentarios:
Publicar un comentario